El pasado jueves 5 de febrero la Sala Champagnat del Colegio Maristas-Sarriguren se convirtió en el escenario de la mesa redonda “Acogiéndote”, una oportunidad para promover la reflexión y el conocimiento sobre el acogimiento familiar. Está iniciativa ha sido impulsada por CONCAPA Navarra junto a la APYMA del centro y ha contado también con la colaboración de Magale, Asociación de Familias de Acogida de Navarra.El encuentro, conducido por Teresa Modol, presidenta de CONCAPA Navarra, propició un espacio de cercanía entre las familias y la comunidad educativa, donde tomaron la palabra tres madres acogedoras y una joven que ha crecido en una familia de acogida desde los 8 años.
La nueva vida en una familia de acogida

Lorena Burriel-Catalán es madre de acogida por partida doble desde hace dos años. En ese tiempo, ha tenido que enseñar a sus hijos a que volverá a su lado siempre después de cada viaje y también ha aprendido con ellos a ver la vida desde otra perspectiva. Reconoce que acoger no es para todos, pero la población entera debería conocer la acogida ya que es la mejor medida de protección para la infancia tutelada de cualquier sociedad.
Yohana Sánchez explica que llegó a su nueva familia muy pequeña y se dejaba llevar. “ En el cole era duro porque yo era la única en esa situación. Luego simplemente crecí y me di cuenta de que había más niñas y niños como yo. Es difícil explicar la diferencia entre la acogida y la adopción a la gente”.
Natalia Acinas, madre de 4 hijos biológicos y uno en acogida, respondió así a la pregunta lanzada desde la audiencia ¿cómo se plantea a los hijos biológicos que llegará un nuevo hermano?: “Les reunimos a todos y mis hijos demostraron ser más acogedores que nosotros. Nos adaptamos con la idea de que criar a 5 en lugar de a 4 no parecía tanta diferencia. A día de hoy mantienen un vínculo entre hermanos muy fuerte”.
Visibilizar y conocer la acogida como sociedad
Esta mesa redonda tenía un objetivo claro: la difusión de la acogida como la mejor manera de garantizar la protección de la infancia tutelada que además, se acentúa al llegar a los 18 años. En ese momento, es cuando se pone de manifiesto la importancia de haber tenido una red de apoyo familiar. Los menores en acogimiento residencial se ven obligados a emanciparse y carecen de la estabilidad necesaria para hacerlo en las mejores condiciones. Tener una familia, garantiza tener una oportunidad real.
Los colegios y la comunidad que se forma en torno a la escuela son la mejor plataforma para hacer de altavoz. En palabras de Helena Escalada, Presidenta de Magale: “Es más fácil plantearse un acogimiento si se sabe que un niño o niña de tu entorno necesita una familia. Puede ser un compañero de clase, un amigo de fútbol o la niña que siempre espera en el patio…Por eso es bueno contar que esta realidad existe y saber que todos podemos convertirnos en familia de acogida.”

Las estadísticas dicen que, desde que se escucha por primera vez la acogida hasta que una familia se decide a dar el primer paso, suelen pasar dos años de media. Magale (Asociación de Familias de Acogida de Navarra) destaca que Navarra cuenta con un sistema de regulación avanzado que permite seguir acompañando a los menores hasta los 25 años. Existen además ayudas económicas que cubren gran parte de las necesidades de los menores acogidos, así como un sistema profesional de seguimiento de la vida en casa. Sin embargo, todavía se persiguen otras metas como la mejora de la coordinación entre los departamentos de Protección de Menores y Educación, y por ello se envió un mensaje claro a la Presidencia del Consejo Escolar de Navarra que estuvo presente en el acto.
La mesa redonda concluyó con un clima de escucha, participación y compromiso compartido, reforzando la idea de que garantizar el derecho a crecer en familia implica también garantizar una escuela que acompañe, cuide y comprenda.





